lunes, 9 de mayo de 2022

Más de 200 mil mujeres mueren en el mundo cada año por cáncer de ovario

El primer Día Mundial del Cáncer de Ovario se conmemoró el 8 de mayo de 2013 y desde entonces, organizaciones de lucha se unen cada año para concienciar sobre el cáncer de ovario y sus síntomas. Este año, bajo el lema “Ninguna mujer se queda atrás”.

De acuerdo a la Coalisión Mundial del Cáncer de Ovario, esta enfermedad causa alrededor de 207 mil fallecimientos al año en mujeres a nivel mundial, y se prevé que esta cifra vaya en aumento.

El tipo de tumor más común es el carcinoma seroso de alto grado, que ocurre en cerca del 70 % de los casos.

De acuerdo a cifras suministradas por el Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares (Incart), en el año 2021, unas 40 mujeres dominicanas fueron atendidas en este centro de salud, afectadas de cáncer de ovario.

Entre los cánceres ginecológicos, es el tercero de mayor incidencia en el país, sobrepasado por el cáncer de mama (381 pacientes en 2021) y el cáncer de cuello uterino (113 pacientes en el Incart en 2021).

El ginecólogo oncólogo Tamy Santana cita en la web del Incart que “según las estadísticas mundiales, 1 de cada 77 mujeres padecerá algún tipo de cáncer ginecológico” y en el caso particular del cáncer de ovario, “es el que causa más muertes que cualquier otro cáncer del sistema reproductivo femenino”.

Es un cáncer de gran letalidad, debido a que, normalmente, recibe diagnóstico tardío. Tiene una tasa de sobrevida a cinco años de 49.7 %.

Los principales signos de alerta son: hinchazón o inflamación abdominal, pérdida de peso sin motivo, molestias en la zona pélvica, dolor de espalda, fatiga, cambios en los hábitos intestinales, necesidad frecuente de orinar y sangrado anormal.

“Sumado a lo complejo de su detección, hay personas que cuentan con factores de riesgo que aumentan las probabilidades de desarrollar la enfermedad como la edad, sobrepeso, antecedentes familiares, no haber tenido embarazos o padecer endometriosis y mutaciones genéticas, especialmente en los genes BRCA”, explicó el especialista en medicina interna Esteban Coto.

De acuerdo al Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), este cáncer afecta principalmente a mujeres entre 55 y 64 años (24.4 % de las afectadas pertenecen a este rango etario), seguido de mujeres entre 65 y 74 años (23.8 %).

El NIH estima que en este 2022, solo en Estados Unidos, se detecten 19,880 nuevos casos de cáncer de ovario y se produzcan 12,810 decesos. 

La detección no es tan simple

El director médico de AstraZeneca para Centroamérica y el Caribe, Esteban Coto, afirma que “el papanicolaou no detecta el cáncer de ovario y a pesar de los avances tecnológicos, no existe una prueba de detección simple y rutinaria, por lo que es importante que el paciente reconozca los síntomas y acuda al médico especialista, quien puede indicar un examen de pelvis, ultrasonido transvaginal y análisis de sangre, y en ciertos casos, una tomografía como parte del proceso de diagnóstico”.

#NingunaMujerSeQuedaAtrás

Esta fecha es una oportunidad para solidarizarnos con los pacientes con el objetivo de mejorar su calidad de vida y poder prolongar la supervivencia, por lo que los invitamos a que se unan a la campaña #NingunaMujerSeQuedaAtrás”, aclaró el Dr. Coto.

El movimiento #NingunaMujerSeQuedaAtrás es promovido por la Coalición Mundial contra el Cáncer de Ovario y con el apoyo de otras 200 organizaciones a nivel mundial, su objetivo es invitar a las personas a que levanten sus voces junto aquellas pacientes que enfrentan la enfermedad, creando conciencia sobre el cáncer de ovario y sus síntomas, entre las mujeres y el personal de salud, lo que podría ser un factor fundamental para reducir los retrasos en el diagnóstico. Actualmente, existen probabilidades altas de cura, siempre y cuando se obtenga un diagnóstico temprano, esto por medio de los diferentes tratamientos y la atención integral que se brinda.


Por Claudia Fernández

miércoles, 28 de julio de 2021

María Moronta es la primera mujer de RD en ganar una pelea de boxeo en unos Juegos Olímpicos

María Altagracia Moronta Hernández se llevó una contundente victoria en el campeonato de boxeo femenino de los Juegos Olímpicos de Tokio, el primer triunfo para una dama pugilista dominicana en un escenario de este nivel.

En realidad, nunca antes la República Dominicana había llevado mujeres a unas Olimpíadas desde que se les abrió espacio a las damas en los Juegos de Londres 2012.

Si ella gana su próxima pelea entonces asegura por lo menos un bronce, en esta división de los 69 kilogramos (welter).

En el pleito disputado en la Arena Kokugikan, de Tokio, Moronta, bronce en los Panamericanos de Lima 2019 venció 5-0 (30-27/29-28/30-27/30-27/30-27) a su rival canadiense Myriam da Silva, ganadora de plata en esa edición continental. “María salió bien combativa. No había peleado nunca con la canadiense” da Silva, dijo el entrenador de la dominicana, Armando Hernández. “Trabajó bien sus golpes, hizo el trabajo que se le indicó desde la esquina”.

Fue un paso significativo desde 2012 para el Comité Olímpico Internacional que lucha por la igualdad competitiva en términos de disciplinas en las Olimpíadas, esto es que asistan los mismos deportes en las dos ramas.

“Es histórico, es la primera vez que llevamos mujeres a unas Olimpíadas”, dijo el expresidente de la Federación Dominicana de Boxeo, Bienvenido Solano. Yenebier Guillén, retirada, estuvo cerca de participar en Londres 2012, pero perdió en su combate eliminatorio.

Miguelina Hernández, de los 51 kilogramos (mosca), es la otra boxeadora que asistió a Tokio, pero cayó eliminada 4-1 el pasado domingo ante Chungneijang Mery Kom Hmangte (India).

martes, 27 de julio de 2021

¿Qué hace el Estado para proteger a la mujer de la violencia machista?

SANTO DOMINGO.- La situación de la violencia de género en la República Dominicana sigue sin control y los medios de comunicación a diario se hacen eco del desenfreno de los hombres por dominar a sus compañeras.

En esta segunda entrega los lectores pueden observar parte de las acciones del Estado Dominicano en la implementación de políticas públicas tendentes a disminuir la violencia de género.

En los últimos meses de este año 2021 el gobierno ha dado a conocer programas muy importantes para la protección de la mujer, como es el Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género III 2020-2030 y la Política Nacional de Igualdad.

Estas iniciativas fueron elaboradas en correspondencia con los mandatos de la Constitución de la República, que establece en su artículo 39 la igualdad entre hombres y mujeres.

Se destaca también la existencia del Plan Estratégico para una vida libre de violencia que persigue la prevención, atención, sanción, erradicación y reparación a mujeres víctimas de violencia en coordinación con todas las instituciones que brindan atención en la ruta crítica de violencia.

Víctimas de violencia

Estas medidas van dirigidas a mujeres y hombres víctimas de violencia intrafamiliar. El Gabinete de las Mujeres, Adolescentes y Niñas creado mediante el decreto 1-21, como establece su artículo 2, busca la efectiva aplicación y diseño de políticas públicas integrales para prevenir, atender, perseguir, sancionar, reparar y erradicar la violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas en sus diferentes tipos.

En el ámbito legislativo se cuenta con leyes nacionales importantes, como la Ley 1-21 que prohíbe el matrimonio infantil, entre otras leyes que son plausibles y de urgente aplicación. Además, se dispone de 12 Casas de Acogida, a nivel nacional.

Las instituciones encargadas de crear políticas públicas para erradicar esta problemática, continúan haciendo inversiones millonarias en programas y acuerdos interinstitucionales que no dan al traste con la génesis de la situación que están viviendo las mujeres.

Si bien es cierto que en los últimos años las féminas se han empoderado de sus vidas tanto en el orden profesional como económico, aún no logran establecer, en la mayoría de los casos, una relación sana con sus parejas o exparejas que las eximan del yugo del sometimiento continuo y maltrato físico y psicológico.

El alto índice de casos de violencia de género que prevalece en el país ha sido tema de debates en diferentes sectores y escenarios de la vida pública y privada que llevan a preocupación a las familias dominicanas por el número de mujeres golpeadas y asesinadas a manos de sus agresores.

El incremento de estos casos y manejo de los mismos por parte de las autoridades, así como las políticas públicas dirigidas a disminuir o eliminar la violencia intrafamiliar, no han dado el resultado esperado. Se debe enfatizar que en las visitas a las Fiscalías Comunitarias donde se encuentra que cada una de ellas tienen protocolos y políticas diferentes en la recepción y trato a las mujeres que van con casos de agresión y violencia de parte de sus parejas.

La ruta a seguir por parte de las víctimas de violencia que acuden a las fiscalías en busca de protección debe ser reforzada, ya que cuando las víctimas están vulnerables necesitan atención de profesionales calificados.

En el ámbito preventivo y educativo la realidad es otra; en este ámbito no existen políticas públicas destinadas a la prevención de la conducta consuetudinariamente machista que aún existe en nuestra parte de la isla. Cuando una mujer llega agredida a una de las fiscalías, quien las recibe es un agente policial que las dirige a la recepción de denuncias, al médico legista para ser examinada físicamente a fin de determinar los daños y a un profesional de la conducta.

En el Ministerio de la Mujer, en la actualidad son registrados cientos de casos con procesos abiertos y sin sentencias debido a la lentitud con que se están manejando los tribunales.

En los casos que ameritan enviar a las mujeres agredidas a las casas de acogida, la mayoría se niegan a ser enviadas por miedo a abandonar a sus hijos y sus hogares por lo que quedan a merced sus agresores. Aunque en enero del año en curso el presidente Luis Abinader declaró de alto interés nacional la articulación de una política de lucha contra la violencia a la mujer, la ciudadanía no conoce avances importantes en la prevención de estos hechos, por lo que la inversión pública contrasta con los casos de los feminicidios ocurridos en los últimos meses.

Ministerio de la Mujer insta a crear conciencia

Yadhira Nuñez, encargada del departamento de Atención a la Violencia contra la Mujer e Intrafamiliar del Ministerio de la Mujer plantea que en el país se deben crear campañas publicitarias para crear conciencia de las necesidades de acción para la prevención de violencia; igual, fortalecer las capacidades de las instituciones del Estado que dan atención a estos casos. Otra medida es proveer orientaciones técnicas y soporte para el desarrollo de la prevención basada en la evidencia y la capacidad de respuesta, así como fortalecer las alianzas entre los sectores interesados en prevención de la violencia de género.


Por El Día

miércoles, 23 de junio de 2021

La Policía Nacional designa primera mujer como portavoz

SANTO DOMINGO.– La Policía Nacional realizó ayer varios cambios dentro de la estructura de mando, entre los que están la Dirección de Comunicaciones Estratégicas, Dirección de Planificación y Desarrollo, y varias direcciones regionales como Santiago, La Romana, Barahona y Santo Domingo Oriental.

Entre los nuevos incumbentes designados hoy está la teniente coronel Ana Jiménez Cruceta como nueva directora de Comunicaciones Estratégicas y portavoz de la Policía Nacional, en sustitución del coronel Miguel Alberto Balbuena Álvarez, quien fue designado como director de Planificación y Desarrollo, en sustitución del general Frank Duran Mejía, quien a su vez asumirá la Dirección Regional Este, con asiento en La Romana.

La designación de la teniente coronel Jiménez Cruceta, la convierte en la primera mujer en ocupar tan importante puesto en la historia de la institución.

De acuerdo a la institución, Cruceta tiene la misión de implementar el modelo de comunicación estratégica con el que se logre el fortalecimiento de la uniformada con una narrativa clara.

Cruceta es nativa de Cotuí e ingresó a la Academia para Cadetes en el año 2003, egresando en 2007 con el título de ciencia policiales y el rango de segundo teniente. Más adelante se graduó de derecho en la Unphu.

viernes, 11 de junio de 2021

La mujer como “error de la naturaleza”

Nuestros países están ennegrecidos de luto por las muertes de mujeres a manos de varones iracundos que quieren someterlas violentamente a sus deseos todopoderosos. Desaprender el trágico rol del varón misógino, que en estos y tantos otros casos ha culminado en la muerte, es muy cuesta arriba. Tenemos grabada a fuego la supuesta “superioridad” del varón sobre la mujer, y para dar marcha atrás a esa creencia implícitamente aceptada es necesario establecer un proceso educativo enérgico que nos permita reconocer esos valores equivocados, para poder quedar libres de ellos.

No será una tarea fácil. Tendremos que renegar de los fundamentos mismos de nuestra civilización, que durante milenios ha dado un respaldo “honroso” a la misoginia. Habremos de confrontar a Aristóteles, a las Escrituras, a la Patrística y la Escolástica, hasta que podamos atemperar sensatamente a los tiempos modernos sus antiguas enseñanzas. Es doloroso, pero nos urge hacerlo. Hay que entrar de veras en el siglo XXI.

Aristóteles preludia la misoginia que heredarán Oriente y Occidente hasta el día de hoy. En su libro De la generación de los animales eleva a categoría científica el prejuicio contra la mujer al proponer que ésta no es más que un “fallo de la naturaleza’; un “varón disminuido” o “frustrado”. Creyó el ilustre filósofo que la concepción de una hembra obedecía a una suerte de “error” que ocurría cuando el cuerpo no generaba calor suficiente para el feto recién fecundado. Santo Tomás se hace eco de estas teorías en su Tratado del matrimonio: quando natura non potest facere masculum, fecit foemina, quae est mas occasionatus: “Cuando la naturaleza no puede hacer un hombre, hace una mujer, que es –traduzco con vergüenza– un macho frustrado”. La tradición cristiana perpetuó la teoría aristotélica de que el varón constituía la norma de la humanidad y la hembra tan sólo una desviación de dicha norma. El judaísmo y el islam, por su parte, mantuvieron la misma posición de privilegio al que el hombre se creía destinado por herencia inmemorial y designio divino. El Génesis (3, 16) ya lo había dejado sentado: “[...] tu marido [...] te dominará”. La mujer, según el Nuevo Testamento, fue creada para beneficio del hombre (1 Cor. XI, 9) y debe estarle sometida (1 Cor. XI, 3; 34) y serle sumisa (Efesios 5:21-24). San Pablo prohíbe a la mujer enseñar en la Iglesia y la obliga a guardar silencio. Confieso que el día de mi boda prohibí al jesuita que nos casó leer los pasajes de san Pablo relativos a la sumisión de la mujer, y mi marido estuvo muy de acuerdo: no todos los hombres son machistas.

La teología tradicional nos dice que, como fue Eva y no Adán quien sucumbió a la tentación, la hembra es una tentadora potencial. (Curiosamente, el Corán enseña que Adán y Eva fueron tentados a la vez.) Tertuliano llega a proponer que, por culpa de la mujer, hasta el Hijo de Dios tuvo que morir. Terrible responsabilidad teológica para el “bello sexo”, no hay duda. Por su belleza, la mujer tienta al hombre, por lo que debía ir velada al templo. Yo misma usé esta mantilla encubridora en mi juventud. Estos velos, como los aun vigentes entre regiones musulmanas conservadoras, muestran que las grandes religiones han temido siempre que la mujer incite al varón a pecar.

Por todo ello, la fémina puede ser “corregida” por el varón. Y “corregida” enérgicamente. El Corán (V, 34) dispone que “a aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, confinadlas a sus habitaciones, golpeadlas. Si os obedecen, no busquéis pretexto para maltratarlas”. El libro revelado emplea la raíz daraba, que traduce por “golpear” o “pegar”. Lamentablemente, nuestra tradición cristiana ha propiciado esos mismos golpes canónicos a la mujer. Santo Tomás apunta en el Tratado del matrimonio que si la esposa fornica el marido puede castigarla no sólo con el repudio sino también “con palabras y con azotes”: sed etiam verbis et verbere, lee el latín original. El verbo verbere traduce por “azotar, golpear, apalear”, en paralelo con el daraba árabe. Estos golpes teológicamente sancionados se reiteraron por siglos. Leemos en los Penitenciales del medioevo que el esposo tiene autoridad civil y eclesiástica sobre la mujer, y la puede corregir golpeándola. Las golpizas canónicas tuvieron incluso la dudosa fortuna de introducirse en el arte pictórico medieval. Abrimos el Tacuinum sanitatis y observamos la naturalidad con la que se representa la violencia marital: un hombre colérico alza su puño contra una mujer indefensa. El célebre Roman de la rose del siglo XIII incluye otra ilustración en la que el varón agarra a la mujer por los cabellos y la amenaza con un enorme madero.

Tanto el islam como el cristianismo enseñan que peca más la mujer adúltera que el hombre adúltero. Explica santo Tomás que la fémina lleva mayor culpa porque introduce furtivamente en el hogar progenie ajena. A un varón que fornica fuera del matrimonio, en cambio, apenas se le considera adúltero.

Esta permisividad sexual para el varón es cónsona con las concubinas múltiples de los patriarcas bíblicos. Fue notoria la tolerancia teológica para con esta práctica: santo Tomás propone que, como el fin primordial del matrimonio es procrear hijos, la pluralidad de mujeres no contrapone ese fin. San Agustín, por su parte, apunta a la deseabilidad de los concubinatos multitudinarios bíblicos, dado caso que de la estirpe judía habría de nacer el Mesías. Mientras más judíos hubiera, mejor.

Hijo de esta tradición clásica y judeocristiana, Alfonso X el Sabio no se sonroja al dirimir en el código legal de sus Siete Partidas cuáles barraganas convenían a los varones de “grant linaje”. Parecería que leemos el Corán, con su aceptación de un máximo de cuatro esposas para el varón.

Debemos en justicia atemperar estas aseveraciones misóginas al contexto histórico en el que fueron proclamadas. La concientización sobre los males de la esclavitud, el racismo y la misoginia es un hecho moderno. Ni los patriarcas tenían por mal el poseer esclavos ni mancebas ni san Pablo se hubiera considerado “machista”, porque ese concepto no existía en su horizonte cultural. Incluso el pasaje coránico de la pluralidad de las esposas merece contextualización: los escasos sobrevivientes de las guerras de Meca y Medina tomaban numerosas mujeres como concubinas, sin legitimar sus hijos. Mahoma dispone que el varón sólo puede tener un máximo de cuatro esposas, para que las pueda sustentar adecuadamente y reconocerlas legalmente junto a sus hijos. Era una medida temporera de emergencia –irónicamente, a favor de la mujer–, pero como la tradición religiosa fundamentalista hace ley de la letra revelada, la práctica, ya históricamente inoperante, pervive en algunas regiones conservadoras. Lamentablemente, el fundamentalismo religioso es incapaz de acomodar a los tiempos las antiguas enseñanzas de los libros sagrados.

Aclarado este extremo, volvamos a la antigua misoginia que ha desembocado en los trágicos feminicidios recientes. Todavía late solapada bajo la mano criminal la concepción de la mujer como “varón frustrado”, “error de la naturaleza”, culpable de la caída en el Paraíso, tentadora peligrosa que sólo se “corrige” a golpes. O dándole la muerte. Aunque los asesinos no conozcan su propia tradición cultural, ésta gravita larvadamente sobre sus actos homicidas.

Ya dije que deshacernos de un pasado milenario –y, por más, canonizado– es tarea difícil. Pero no imposible: pongamos manos a la obra inmediatamente.


Por Luce López Baralt

viernes, 12 de febrero de 2021

Mujeres han perdido espacios debido al Covid-19

SANTO DOMINGO.- La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que los efectos adversos causados por la pandemia de la Covid-19 en el mercado laboral de la región ha significado un retroceso de diez años de la participación de la mujer en el mercado laboral.

Esto así, debido a que las áreas productivas más golpeadas por la crisis, son aquellas en las que predomina la participación femenina, como son la turística, manufactura, el comercio, trabajo doméstico y la educación.

En República Dominicana, de abril a junio de 2020, la tasa de participación laboral de las mujeres fue de 43.9% frente al 70.6% de hombres.

“La crisis generada por la pandemia del Covid-19 impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral”, dice el Informe Especial Covid-19 no. 9 de la Cepal.

Menos mujeres

Indica, además, que la tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres en 69%.

Se calcula, además, que la tasa de desocupación de las mujeres llegó al 12% en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2% si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019.

La Cepal también explicó que en 2020 se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, las cuales, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo.

“Un 56,9% de las mujeres en América Latina, y un 54,3% en el Caribe, se encuentran ocupadas en sectores en los que se prevé un mayor efecto negativo”.

lunes, 30 de noviembre de 2020

El 36% mujeres de RD inició unión temprana

SANTO DOMINGO.-El 36 por ciento de las dominicanas de entre 20 y 59 años dice haber contraído matrimonio antes de los 18 años, en la generalidad de casos con hombres mayores que ellas.

Fruto de las uniones antes de los 20 años se mantienen sin que varíen de forma significativa la cifra de un 20.4 % de menores que están o han estado embarazadas alguna vez.

“Por cada mil adolescentes de 15 a 19 años aquí se registra una tasa de fecundidad de 90 por ciento, muy por encima del promedio regional, de 66, y del mundial, de 49. O sea, tenemos una tasa de fecundidad en menores solo comparada con las de los países de África Subsahariana, donde se tienen tasas de 98.5 por cada mil adolescentes”.

Esa panorámica la planteó Sonia Vásquez, representante nacional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), al detallar parte de las condiciones de vulnerabilidad que impactan en la infancia del país, y que habrá de encarar el Gabinete de Niñez y Adolescencia, que estará a cargo de la Primera Dama, Raquel Arbaje.

El Gabinete de Niñez y Adolescencia, según Paula Disla, presidenta del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia, tendrá el rol de coordinar el sistema de niñez, que bajo esta entidad experimenta un vacío que ha hecho que sus proyectos se sumerjan y se pierdan, acción que retornarán a partir de esta iniciativa.

Disla y Vásquez, coincidieron en que se trata de un espacio de coordinación donde, por área temática, abordará aspectos que involucran a la niñez en las distintas dimensiones que se presentan.